
Del 12 al 30 de enero, en Asador Iñaki rendimos homenaje a una de las formas más antiguas y nobles de cocinar: el asado al horno de leña. Celebramos nuestras Jornadas de Asado con el tradicional horno de Pereruela, una pieza fundamental de la cultura gastronómica castellana que transforma el producto con tiempo, calor envolvente y respeto absoluto por la materia prima.
Durante estos días, el fuego lento y constante se convierte en el gran protagonista, recuperando una manera de cocinar que habla de paciencia, origen y sabor auténtico. Un ritual que conecta directamente con la cocina de antaño y que en nuestro asador de Málaga revive con la misma esencia con la que nació en los pueblos de Castilla y León.
El horno de Pereruela: tradición que da carácter al asado
El horno de Pereruela, fabricado artesanalmente en Zamora con arcillas naturales, es mucho más que una herramienta de cocción. Su capacidad para mantener una temperatura uniforme y su cocción envolvente permiten que las carnes se asen en su propio jugo, logrando texturas melosas, pieles crujientes y sabores profundos sin artificios.
En Asador Iñaki apostamos por este método porque respeta el producto y realza su identidad. Aquí no hay prisas ni atajos: solo tiempo, calor y conocimiento. Cada asado se elabora siguiendo los cánones tradicionales, como se ha hecho durante generaciones, para ofrecer una experiencia honesta y memorable.
Nuestros asados: piezas seleccionadas, origen protegido y sabor inconfundible
Durante las Jornadas de Asado, los comensales podrán disfrutar de una selección de piezas con denominación de origen y procedencias reconocidas, elegidas por su calidad excepcional y su idoneidad para el horno de leña.
El cuarto de cochino lechal segoviano, alimentado exclusivamente con leche materna, destaca por su ternura extrema y su piel crujiente, un clásico que resume la esencia del asado castellano. El lechazo de Aranda del Duero, tanto en pierna como en paletilla, ofrece una carne delicada, jugosa y llena de matices, fruto de una crianza tradicional que se percibe en cada bocado.
El chivo de Canillas, raza autóctona malagueña, aporta una personalidad única, con una carne sabrosa y equilibrada que conecta el norte y el sur en una misma mesa. Completan la propuesta el jarrete de ternera al estilo Iñaki, pensado para compartir y disfrutar sin prisas, y el codillo de cerdo a la castellana, contundente, meloso y profundamente reconfortante.
Vinos seleccionados por nuestro sumiller: el maridaje perfecto para el asado
Como toda gran experiencia gastronómica, estas jornadas se acompañan de una cuidada selección de vinos elegidos por nuestro sumiller para realzar cada matiz de los asados. Desde la potencia y carácter de la Tinta de Toro de Almírez, madura y especiada, hasta la elegancia estructurada del Erial TF de Ribera del Duero, cada vino ha sido pensado para dialogar con el fuego y la carne.
La propuesta se amplía con vinos como Bobos de Utiel-Requena, de uva Bobal, firme y expresivo; Abadía Retuerta Selección Especial, complejo y equilibrado, ideal para asados tradicionales; Antigua Real Fábrica de Hojalata Tintilla, orgullo de la DO Sierras de Málaga; y Mirto, el buque insignia de Ramón Bilbao, una referencia de elegancia y profundidad que eleva la experiencia a otro nivel.
Chacinas y quesos cortados a mano: el complemento imprescindible
Como es tradición en Asador Iñaki, la experiencia se completa con una selección de chacinas y quesos artesanales cortados a mano. Jamones ibéricos de bellota, lomo, cecina de vaca curada y surtidos cuidadosamente seleccionados conviven con quesos de referencia como el Manchego añejo Gran César, el queso de cabra Payoya autóctona de Cádiz o nuestros surtidos especiales pensados para compartir.
Una propuesta que invita a alargar la sobremesa y a disfrutar del producto en su forma más pura.
Reserva y vive el ritual del asado
Las Jornadas de Asado con horno de Pereruela estarán disponibles del 12 al 30 de enero en Asador Iñaki, tu asador del norte en el sur. Una oportunidad única para reencontrarse con el sabor de siempre, el que se cocina despacio, se comparte sin prisas y se recuerda mucho después de terminar el plato.
Reserva tu mesa y déjate llevar por el fuego, la tradición y el auténtico sabor del asado.
